jueves, 24 de febrero de 2005

El broli

Terminaba de barrer la cocina para quitar todos los pedacitos de comida que mi hija deja esparcidos después del almuerzo, y pasando junto a la ventana vi el cartero que dejaba un sobre grande y gordo sobre uno de los pilones de la reja. Desconecté la alarma, bajé las escaleras al trote, me quité las pantuflas, me puse los zapatos y corrí hacia el paquetito. Lo tomé entre mis manos y leí el esperado remitente: Universidad de Alicante.
Volví de prisa a la casa, abrí el sobre mientras subía los escalones de dos en dos. Fui al dormitorio y le di el libro a mi cítrico para que lo viera mientras yo atendía a la niña, que reclamaba la teta. "Oh, qué edición", me dijo. "¿Está todo en español?". Sí. "¿Es italiano?". No, pero claro que puede confundir con ese nombre. Tomé el libro y lo hojeé rápidamente para al menos tener una vaga idea de su estructura. Lo dejé sobre la mesa de noche para amamantar a mi hija. Pocos minutos más tarde fue ella misma quien lo "estrenó", lo botó al piso y se subió encima. Claro, anda con la manía de treparse a todas partes y es tan grueso ese texto...
Yo creí que la Teoría general de la mediación interlingüe de don Sergio Viaggio iba a tardar más en llegar, pues había pedido el envío por tierra. Ahora tendré que abandonar por un buen tiempo La seducción, de Baudrillard, que comencé justo ayer.

1 comentario:

  1. Hola Mariela, deja de lado por un rato a Baudrillard, que el broli de Sergio no tiene desperdicio!
    Saludos desde Argentina,

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